Este no es un proyecto comercial.
Tampoco una declaración de intenciones.
Es, más bien, un espacio para respirar.
Aquí se entrelazan ideas sobre cómo habitar lo pequeño, lo sencillo, lo esencial.
Casas. lugares y espacios mínimos, pero completos. Lugares para quedarse, escribir, leer, mirar por la ventana sin prisa.
Lo llamo Refugio Wabi porque recojo la belleza de lo imperfecto, lo natural, lo que envejece con gracia.
No se trata de metros cuadrados, sino de diseño para vivir.
De imaginar no solo estructuras, sino modos de estar.
Es posible que aquí encuentres planos, herramientas, pensamientos, bosquejos, historias.
O simplemente pausas. Como una cabaña entre árboles.
Bienvenido.